María Cristina Aguirre: A Nora
Adiós amiga y compañera. Tuve el privilegio y el honor de conocerte y de compartir contigo muchos momentos, de amistad, de trabajo, de estudio y viajes. Aprendí mucho de tí. ¡Gracias! El vacío

Adiós amiga y compañera. Tuve el privilegio y el honor de conocerte y de compartir contigo muchos momentos, de amistad, de trabajo, de estudio y viajes. Aprendí mucho de tí. ¡Gracias! El vacío
Una ausencia que no se quebranta con el silencio, porque su voz siempre hará huella en el psicoanálisis, en aquellos que la conocimos, en aquellos que compartimos una cercanía por una misma causa, por
Por: Antonio Aguirre F. Éxtimo e íntimo; lo más propio y lo más extraño dice Lacan en el seminario 7. Lo unheimlich, lo familiar y al mismo tiempo lo siniestro. J.-A. Miller diferencia
A nuestra querida colega Nora Guerrero de Medina De Jean-Pierre Klotz Me acuerdo bien de Nora Guerrera de Medina en 2002, cuando iba en Guayaquil durante una semana de trabajo para el Campo Freudiano.
A nuestra querida colega Nora Guerrero de Medina De Patricia Tagle Barton Para Nora Querida Nora, Por alguna razón te recuerdo más Noor a que «guerrera». Ese talante tan tuyo y singular. Me
Querida Mónica: Hemos recibido con mucho dolor la triste noticia. Nora se ha ido, pero nos ha dejado profundas y grandes enseñanzas. Recordaremos su fuerza, su tesón, su deseo decidido para que
Querida Mónica, ¡Con mucho dolor recibí la noticia del fallecimiento de Nora! Una pérdida grande para quienes la conocimos en lo personal y profesional, ¡un pilar para la Nel Guayaquil! Sé que desde
Estimada Mónica Febres-Cordero: No estoy seguro de que nos hayamos encontrado, pero en tanto que autoridad me dirijo a la comunidad de Guayaquil a través de ti. Recuerdo la invitación y la acogida
Prefiero pensar que Nora Guerrero sigue viva en mis recuerdos y en las huellas cinceladas por sus enseñanzas. Hacía vibrar la Escuela cuando esgrimía su palabra afiliada y flexible, como una katana. No tenía
De Lizbeth Ahumada Entendí lo que significa un buen encuentro, el más afortunado, el que cambia un destino, cuando en la década de los 80, me topé con Nora de Medina, una profesora
